Totorika: "Hoy la sociedad busca empleo y solo encuentra pobreza e incertidumbre"

Conferencia de Carlos Totorika, candidato a Diputado General de Bizkaia, en Forum Europa - Tribuna Euskadi

Contenido del discurso

A nadie se le escapa que, en una sociedad como la actual, con tantos aspectos, matices y singularidades que atender, con tal diversidad de sentimientos de pertenencia y tan plural en las ideas de sus gentes entendamos que es necesario huir de planteamientos cerrados y absolutos para favorecer todo aquello que mejor define la condición social del ser humano: el diálogo para el acuerdo.
Diálogo y consenso para afianzar un futuro de todos y con todos. Un futuro en el que la persona concreta sea el verdadero protagonista y no, como hasta ahora, el mercado financiero y sus incertidumbres. Un futuro estable, con empleo y bienestar social. Los Socialistas queremos elevar la mirada y reflexionar sobre qué es el empleo en nuestra sociedad, qué aporta a la vida moderna y qué podemos proponer desde la política para garantizar una vida libre y autónoma a cada ciudadano.
Existe hoy un discurso neoliberal dominante que pretende hacer del empleo una variable exclusivamente dependiente del crecimiento económico. Que nos habla de complejas cifras macroeconómicas y que subordina la creación de puestos de trabajo a la marcha de otros indicadores como el control del déficit, el aumento de las exportaciones, el coste de la energía, etc.
Y, aún siendo esto importante (pues un empleo que no se dé en una economía sana es un empleo que durará poco), no podemos olvidarnos de lo que supone ese mismo empleo.
No podemos olvidarnos de que las políticas públicas, las políticas diseñadas por los Gobiernos, son las responsables de crear el marco adecuado para generar un empleo estable y de calidad y eso es mucho más que un simple plan contable.
El empleo es el fundamento material de la ciudadanía, pues es el que nos permite, a cada uno de nosotros, tener la libertad suficiente para decidir qué hacer con nuestro futuro. Sin empleo digno no hay auténtica libertad pues no es posible la autonomía personal.
Y hoy decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas de Bizkaia no tienen condiciones para decidir su futuro. Tener trabajo es la garantía de una vida autónoma y sólo un empleo estable y de calidad puede garantizar la existencia de ciudadanos libres.
Sin embargo, vemos con preocupación cómo más de la mitad de los parados en Euskadi llevan más de un año buscando empleo, con lo que ello acarrea de pérdida progresiva de habilidades para retornar al mercado laboral, además de un negativo impacto psicológico.
Vemos a muchos de nuestros jóvenes, excelentemente preparados, condenados a ser dependientes de sus padres o a marchar lejos de su hogar o a parados mayores de 55 años, que poco a poco, han perdido toda cobertura y que se ven condenados a jubilarse con unas pensiones mínimas.
Desempleados a los que volver a un mercado cambiante y altamente especializado les va a costar mucho más y que, si vuelven, lo harán condenados a condiciones laborales precarias, muy por debajo de su vida laboral anterior.
Un colectivo arrojado a la cuneta por las políticas del PP y sus reformas laboral y la de las pensiones.
Desgraciadamente, sus políticas están creando nichos de exclusión social, con un riesgo de cronificación real de consecuencias personales y sociales gravísimas por satisfactorios que puedan parecer el repunte de algunos indicadores macroeconómicos.
Ciertamente, en mi opinión, no podremos decir que hemos superado la crisis en tanto en cuanto no paliemos las consecuencias desastrosas que ésta ha provocado.
Hoy la industria vizcaína (una industria que durante 200 años ha forjado el ser de nuestro Territorio) apenas da empleo a 76.000 personas. En el conjunto de Euskadi, el sector industrial vasco ha bajado, por primera vez desde que existen registros, de la barrera psicológica de los 200.000 puestos de trabajo: 178.000 en el último trimestre de 2014.
Y no vale, como hacen últimamente los dirigentes del PP y del PNV, agarrarse al primer dato coyuntural positivo para empezar a hablarnos de recuperación.
Sin embargo, los Socialistas nos negamos a cerrar el debate sólo en la cantidad. Los Socialistas queremos y vamos a poner el foco en la calidad, porque no hay recuperación mientras aumenta la temporalidad.
No hay recuperación si los pocos empleos que se crean, son precarios y de escasa duración. No hay recuperación si, como ocurre hoy en Euskadi, el 92% de los empleos creados son temporales. Hoy, la sociedad vasca, busca empleo y sólo encuentra pobreza e incertidumbre.
Por su parte, el Gobierno del Sr. Rajoy pretende que asistamos silenciosos al nuevo milagro de los panes y los peces: donde antes había un contrato de 8 horas, hoy tenemos dos contratos de 4 horas o incluso, cuatro contratos de dos horas.
Tenemos que denunciar, alto y claro, que parte de la culpa de este lamentable estado de cosas también la tiene un PNV que no ha hecho lo suficiente para poner en marcha políticas anticíclicas, para impulsar planes de empleo, para estimular la economía...
Un PNV que se ha limitado a ir muchas veces a remolque de lo que le decíamos los Socialistas y que sólo ha impulsado Planes de Empleo cuando nosotros le forzábamos.
Un PNV que mantiene Lanbide inoperante, en estado vegetativo, renunciando a hacer de este servicio una herramienta realmente efectiva en la lucha contra el paro y la exclusión social.
Sin olvidar tampoco la insuficiente gestión de los presupuestos forales vizcaínos en Promoción Económica que, año tras año, se han quedado sin ejecutar en su totalidad.
Por el contrario los Socialistas estamos hablando de poner el empleo en el centro de las políticas públicas.
Estamos hablando de priorizar, y esto significa que los socialistas no vamos a permanecer de brazos cruzados esperando que la suerte, el mercado o algún milagro resuelva la gravísima situación de demasiados ciudadanos vascos.
Nosotros creemos que en el crecimiento económico tienen un gran papel las instituciones públicas a través de distintos mecanismos. Sobre todo, tomando medidas que activen la economía cuando el miedo generalizado frena el consumo y la inversión.
Debemos reimaginar qué podemos hacer desde las instituciones públicas para reforzar nuestro esfuerzo por salir de la crisis facilitando la economía del conocimiento, creando la economía del conocimiento.
Los principales retos socioeconómicos requieren de una Administración pública activa que lidere, que construya el proyecto, que invierta con riesgo como es lógico y, a su vez, asegurándose los retornos para que cuando se produzcan resultados se lleve su parte y pueda reiniciar las inversiones en otros proyectos.
Todos hablamos en círculos como el que ahora nos encontramos, de innovación y de su importancia decisiva para sobrevivir en una sociedad tan cambiante y competitiva como la actual. Pero el difundirla en todos los sectores económicos, en todas las Administraciones, en todos los niveles de la empresa hasta el último trabajador requiere de un esfuerzo inmenso, de todos, pero imprescindible de los poderes públicos, liderando el cambio de modelo económico, cultural y laboral que nos requiere la economía actual.
Carlos Totorika Candidato a Diputado General de Bizkaia

Y para hacer posible todo ello consideramos necesarias, entre otras, algunas medidas en aras a ese objetivo prioritario de apoyar la creación de empleo porque los Socialistas queremos hacer de esta próxima legislatura en las Juntas Generales de Bizkaia, la legislatura del empleo. Y para ello:
  • Vamos a seguir trabajando por una fiscalidad más justa y progresiva.
  • Vamos a continuar mejorando nuestro modelo tributario para garantizar una mayor recaudación de recursos públicos y que éstos, a su vez, se destinen a lo realmente necesario: a sostener los servicios públicos y a impulsar el desarrollo económico y el empleo.
  • Vamos a reclamar la reforma de Lanbide: para que sea un verdadero motor en la búsqueda de empleo.
  • Vamos a defender el diálogo social.
  • Vamos a impulsar Planes de Empleo Municipales, con recursos financieros forales de, por lo menos, el mismo importe que aporte el municipio. La Diputación tiene que participar en este esfuerzo. Planes de Empleo dirigidos a los colectivos más desfavorecidos: familias en crisis, parados de larga duración, mayores de 55 años, mujeres y jóvenes.
  • Vamos a prestar especial atención a los mayores de 55 años, porque son nuestra generación abandonada, un colectivo expulsado del mercado laboral y que sólo con la ayuda de las instituciones públicas va a poder volver a él. Es un escándalo social y un despilfarro económico no recuperar a este colectivo después de toda una vida de trabajo.
  • Vamos a apoyar a los emprendedores locales para multiplicar el número de jóvenes, o no tan jóvenes, que luchan por crear una empresa en vez de estar inactivos y desesperados. Debemos becar en cantidades mucho más significativas que las actuales y dar minicréditos a los emprendedores de Bizkaia, y asegurarnos de que el dinero presupuestado llegue a este fin.
  • Y, por supuesto, vamos a involucrar más al ámbito educativo en una cultura de emprendimiento desde la escuela.
  • Apostamos seriamente por la reserva de puestos de trabajo en la administración pública para personas con discapacidad física, intelectual y sensorial y por tanto exigiremos el pleno respeto a lo que la Ley marca al respecto, aspecto este al que nuestra Diputación Foral no ha dedicado demasiado esfuerzo.
  • Vamos a apoyar la política industrial porque el mapa de Euskadi, de España y de Europa demuestran que donde el PIB industrial es mayor, hay menos desempleo en el corto plazo y más oportunidades de empleo futuro por la competitividad, internalización, o tecnologías que requiere. Además de un mayor valor añadido y, por tanto, mayor capacidad para hacer sostenible el estado del bienestar.
Hay que luchar por conservar el empleo que tenemos y desde este empleo generar otros. Queremos dotar presupuestariamente para acelerar y fortalecer una estrategia sobre envejecimiento liderada desde lo público. Queremos reforzar la innovación en todos los departamentos de la Diputación y en las Administraciones Locales de forma sistemática para mejorar con ello la eficacia y la legitimidad de las instituciones frente a una imagen de burocráticas lentas y caras que en demasiadas ocasiones tienen. Creemos que el impulso de todos estos objetivos y herramientas debe identificarse doblando a lo largo de la legislatura el presupuesto del departamento de Promoción Económica ya sea priorizando sobre las disponibilidades generadas por el crecimiento en la recaudación o disminuyendo otras partidas si fuese necesario.
Es evidente que todo esto no es posible sin una administración razonablemente saneada y que tenga claras las prioridades en la determinación de los objetivos, por eso es tan relevante la gestión de la fiscalidad. La reivindicación de un sistema tributario más justo, progresivo y suficiente ha sido y es una postura reiterada por el PSE-EE desde siempre. Coherentemente, la finalidad esencial de la reforma fiscal que propugnamos no es subir los impuestos, como tratan de simplificar sus detractores. Lo que defendemos es que contribuyan todos los que deben contribuir, que cada ciudadano o ciudadana pague lo que le corresponde y que se pague de forma igual en todo Euskadi. Porque la fiscalidad es una herramienta fundamental para alcanzar mayor igualdad y redistribución de la riqueza, aportando los recursos suficientes para mantener los servicios del Estado del Bienestar de los que nos hemos dotado la sociedad vasca y ayudar al crecimiento económico y a la creación de empleo. Nuestras prioridades:
  1. Lucha contra el fraude fiscal.
    Hay una prioridad: la lucha a fondo, y con todas las consecuencias, contra el fraude fiscal. No vale decir, como hacen algunos, que se está en contra del fraude si luego se rechazan las medidas adecuadas para combatirlo y actuar de forma más decidida, eficaz y coordinada contra los defraudadores. Una constatación: No existe una información homologable y precisa, a nivel de Euskadi, sobre el resultado anual de las actividades de las Haciendas forales en esta materia. Por ello, en aras a la mejora de los resultados, reclamamos la elaboración de un Plan Integral de Lucha contra el Fraude, que abarque a los tres Territorios e incluya cada año un Plan de Inspección conjunto. Ambas actuaciones deben establecer unos objetivos concretos y sus resultados tienen que estar sometidos a evaluación.
  2. Taponar la elusión fiscal.
    En segundo lugar, se hace obligado poner en marcha medidas claras contra la elusión fiscal, taponando las escapatorias legales y de interpretación que pueda dejar la normativa. No es suficiente con limitarse a retocar algunos tipos, deducciones y exenciones tributarias. Para el PSE-EE, estos dos son los aspectos previos que debemos abordar de forma urgente en materia de fiscalidad. Porque socavan la justicia contributiva, los recursos públicos y la moral social, más necesaria que nunca en la situación económica que vivimos.
  3. El papel del Parlamento Vasco.
    Por otro lado, el PSE-EE va a seguir defendiendo que sea el Parlamento Vasco el órgano donde se debata y establezca el marco general de nuestra fiscalidad. Una fiscalidad igual para todos, independientemente de dónde se resida. Apostamos también por un modelo tributario que se diseñará de manera que clases medias no tengan que pagar más de lo que pagan ahora. Una reforma que responde a tres grandes principios:
    • Gravar la riqueza.
    • Lucha contra el fraude fiscal
    • Hacer que las grandes empresas paguen más
    Los Socialistas, por nuestro empeño, que no por la voluntad de algunos, hemos promovido una reforma fiscal que ha hecho posible aumentar los ingresos y que se mantengan sin recortes los servicios públicos esenciales y la solidaridad.
    No vamos a renunciar, no obstante, a seguir introduciendo cambios que conduzcan a una fiscalidad más justa y más progresiva, que dé lugar a más progreso y más empleo.
    Señores, no se puede seguir compitiendo a base de bajos salarios. La apuesta debe ser mejorar la productividad con capital tecnológico y humano para competir en valor añadido, en innovación, en conocimiento. También debemos ayudar a crecer a las pymes, pues con más tamaño exportan e innovan más, son más productivas, y generan más empleo.
    Queremos promover fórmulas para limitar los salarios obscenos de los grandes consejeros y directivos de las grandes multinacionales y del sector financiero y facilitar la participación de los trabajadores en la gestión de las empresas.
Y tampoco quiero acabar mi intervención sin hablar de esas tantas familias que ven perder su vivienda y que, lógicamente, caen en la mayor de las desesperaciones.
Pues bien, apuesto porque en Bizkaia las medidas que se aplican en los ayuntamientos en los que gobernamos los Socialistas se pongan en marcha en todos los consistorios del Territorio porque podemos decir con orgullo que allí donde hay un alcalde socialista se han evitado todos los casos de desahucio que han llegado a ser puestos en conocimiento del ayuntamiento.
Defiendo por ello, tal y como hacemos en la actualidad en Bizkaia, las alertas tempranas para detectar a las familias en riesgo de desahucio, aumentar las ayudas sociales, movilizar la vivienda municipal para estos casos, buscar empleo a las personas afectadas y contar con la colaboración del Colegio de Abogados.
También defenderé que la Diputación de Bizkaia cree una partida presupuestaria relevante que, por lo menos, iguale la inversión que en esta materia realizan los ayuntamientos. En los ayuntamientos socialistas vizcaínos nadie que ha llamado a nuestra puerta por riesgo de desahucio ha sido desatendido. Ese seguirá siendo nuestro compromiso. Y es que una comunidad, un pueblo, siempre es un proyecto compartido en el que el verdadero cemento es la confianza. Un proyecto nunca del todo pleno y acabado pues la vida nos exige que estemos siempre de reforma, siempre en acción, siempre alerta, siempre de mejora continua.
Confianza en nosotros mismos, en nuestra capacidad para salir adelante; confianza de unos en otros y en que sabremos entendernos para abordar nuestros desafíos. Ningún futuro puede construirse sin esos cimientos. Ningún proyecto, ningún porvenir puede construirse sobre el cinismo, la confrontación y el miedo. Ningún futuro es posible desde la resignación y la desesperanza.
Sin embargo, poca esperanza le cabe a quien ha sido desahuciado, a quien se ve vapuleado por las circunstancias, a quien ha caído en manos del desempleo y de la pobreza; a quien nada le cabe esperar de los políticos que anteponen los retos económicos de unos pocos a los derechos ciudadanos y recortan sin rubor ni vergüenza el estado de bienestar y las prestaciones públicas de quienes más precisan de lo público. Una clase política que hemos perdido en muchas ocasiones la audacia y la valentía para adoptar decisiones nuevas y radicales con las que afrontar situaciones complicadas y comprometidas y han optado por dejar hacer a la espera de que las cosas vuelvan a un camino ya olvidado.
Los Socialistas vamos a seguir luchando hasta acabar con este lamentable estado de cosas y por ello seguiremos haciendo frente a esa derecha política, rancia y excluyente, que nos descalifica porque no nos resignamos a permanecer de brazos cruzados ante su expolio de lo público, ante su permanente cuestionamiento de todo lo que tiene que ver con la protección en salud, educación, prestaciones sociales, etc. Queremos cambio, justicia social y más democracia; queremos un futuro de todos y para todos, un futuro mejor. Queremos trabajar por hacer realidad los sueños que tanto sacrificio supone a todos los hombres y mujeres de nuestra comunidad. No queremos más de lo mismo, no queremos que la última palabra sobre nuestros derechos la formule Troika alguna; somos dueños de nuestro destino y de nuestra esperanza. Queremos decir basta a la corrupción; al más de lo mismo, a la complacencia y a la resignación.

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